Experiencia lograda con: Memoria Celular

Mujer de 48 años, cuarta sesión.

Siente mucho estrés a causa de su situación financiera. Fue una profesional hasta que se cansó. Está buscando un cambio de carrera desde hace 1 año.

“Tengo muchas deudas y no tengo opciones. Siento que tengo como una prohibición de ser productiva. Una mujer es dependiente, es ama de casa, es mantenida por su marido.”


  1. ¿Qué sensaciones experimentó en la terapia?

Le digo: “Cierra los ojos e imagínate a esa mujer sin un peso, que no tiene ni para comer”. Responde: “Empiezo a sentirme rebelde, tengo la sensación de que mi cuerpo empieza a agrandarse. Me resisto, es como ir al extremo de ´Voy a ser más h… de p… que tú. Puedo pasar por encima de ti para llegar a lo que quiero´. No quiero eso. “¿Qué sientes con todo esto?” “Me siento muy molesta y triste.” Empieza a llorar. “Intensifícalo.” Llora más fuerte. “Lo estás haciendo muy bien. Imagina el peor escenario.” “Me veo completamente arrinconada.” “¿Qué sientes?” “Mucha tristeza y dolor. “Exagéralo.” De pronto empieza a calmarse. “Estoy sola conmigo misma. Siento como si fuera un ave féniz y resurgiera. “Permítete sentir desde lo más profundo de tus células, respira profundamente.” “Siento mi cuerpo lleno de luz y energía.” “Sigue respirando y disfrutándolo.” Se sonríe dulcemente. “Escanea tu cuerpo con esta nueva energía. Dale una mirada a esa mujer que creía no poder ser productiva. ¿Qué sientes?” “Puedo ver que no es cierto, es una creencia falsa…” “Ahora siéntelo en el cuerpo, mientras sientes el roce de la ropa en tu piel, sentada. Respira profundamente y vuelve a tu adolescencia o más atrás aún, cuando aprendiste esa creencia.” “Qué raro. Es mamá cuando era pequeña. Está llorando mucho, porque su mamá está muriendo y no tienen ni un centavo”. Llora intensamente y se encoge en posición fetal. “Intensifícalo, hasta el peor de los escenarios.” “Mi mamá se murió.” Y continúa llorando con fuerza, desconsoladamente, por largo rato. “Permítete llevar ese dolor infinito a algo más grave.” “Me quedo totalmente desprotegida y sola.” “Pon la mano sobre tu frente y háblale a tu mamá.” “Mamá, he estado tan cerca de ti que sentí tu infinito dolor cuando perdiste a tu mamá, a tus 4 años. Cuando estaba en el útero, recibí tus sentimientos, tu dolor, tu parálisis, y me hice cargo de tus emociones. Y he sentido lo tuyo como propio, confundiéndome contigo. Me he paralizado profesionalmente, para quedarme en la casa, como tú, que eras ama de casa. Mamá, te entrego esos sentimientos que son tuyos. Tómalos, te los devuelvo, hazte tú cargo de ellos, para yo hacerme cargo de los míos. Para así librarme y liberarte. Para que pueda ser vista como una mujer separada de ti. Permíteme desear que tú mueras como la mamá de quien no he podido separarme, la mamá con quien me he confundido.” Ahora llora apaciblemente, calma. “¿Qué pasa ahora?” “Estoy profundamente emocionada porque me siento íntegra por primera vez…”

  1. ¿Cómo se sintieron ambas luego de la sesión?

La paciente indica tranquilidad. “Me siento súper bien. Fue fantástico soltar la energía de mi mamá, que me atrapaba. Sentir mi propia energía y la valentía de ella fue muy valioso. Vale como el oro. Es hermoso compartirlo con todo el mundo.” “Como terapeuta, me siento muy satisfecha con el logro. Reconozco que sólo soy un canal divino. Me siento muy agradecida a CMR, que tiene tanto para entregarnos. Me sentí feliz de cerrar las sesiones solicitadas, con ésta que fue una joya terapéutica.”

FUENTE: EXTRAÍDO DEL LIBRO “LA MEMORIA EN LAS CÉLULAS”, DE LUIS ÁNGEL DÍAZ, EDITORIAL KIER.