CONSTELACIONES FAMILIARES
UNA SORPRENDENTE MANERA DE SANAR

¿Es posible aceptar que los ancestros que ya no están entre nosotros pueden afectar nuestra realidad actual? Quien haya concurrido a una sesión de constelaciones familiares está muy cerca de confirmarlo. La experiencia genera asombro en todos los presentes.

Se trata de un método cuyo objetivo es liberar a las personas de problemáticas que suelen provenir de generaciones pasadas y que tienen sus raíces en la historia familiar. Violencia, abortos, violaciones, traiciones, hijos no deseados, relaciones ocultas, mentiras silenciadas… Todo ello parece manifestarse en las presentes generaciones en distintas áreas de la vida, en un catálogo amplio: salud física, imposibilidad de amar, miedos, fobias, depresiones, etc.

Lo no dicho, lo excluido, siempre retorna. Al parecer, no importa el tiempo que haya pasado, ni que los protagonistas ya hayan fallecido hace tiempo. ¿Pero cómo podríamos definir esta disciplina?

Laura Jazmín Gulí –Lic. en Psicología y con amplia experiencia en la temática–, permite acercarnos a una respuesta a través de su libro “Constelaciones familiares”. Nos recuerda que es un método vivencial; por lo tanto, nuestro intelecto nunca va a poder captar todo lo que abarca la experiencia. No puede acceder al sentido, ya que el sentido es trascendente y la mente solo clasifica, ordena, jerarquiza, conoce y posee (o intenta poseer) lo conocido.

Pero hagamos el esfuerzo. Reproduzcamos brevemente una sesión. Entre los participantes podemos distinguir 3 subgrupos: público, representantes y consultantes. Quien solicita solucionar un problema, el consultante, luego de esbozar su problema, pasa al escenario o al centro de la escena, donde tiene una breve entrevista con el constelador. Éste le va a indicar cuántos representantes va a elegir, al azar, entre el público. Una vez elegidos, se le indicará a quién representará cada uno, dentro del esquema de la problemática familiar del consultante (por ejemplo, uno representará a su padre, otro a su madre, etc). Constelador y consultante tomarán asiento y se dedicarán a mirar la escena, junto al resto del público.

“Lo que ocurre a continuación parece una pieza teatral. Cada representante comienza a tener sensaciones vinculadas a la persona que está representando, de quien no conoce absolutamente nada”, explica Gulí.

El constelador tendrá en cuenta los impulsos que se presenten, y las frases que se digan. Los representantes solo se dedican a sentir, sin involucrarse con su pensamiento. Se observan particularmente los movimientos sutiles y las orientaciones de las miradas. Detalles que parecen menores pueden determinar cuál es el verdadero origen del conflicto.

El público queda absorto, siguiendo el proceso como si estuviera en un teatro. El constelador se mantiene atento a cómo se sienten las personas participantes. La última imagen es llamada imagen de solución o imagen sana. Cuando se accede a algún tipo de solución, el grupo entero se serena. La constelación afecta a todos.

¿Qué se puede constelar? Aquello que nos produce malestar: desde lo más trivial, hasta conflictos de pareja, problemas laborales, miedo a la muerte, enfermedades, trastornos psicológicos de distinto tipo, etc. Y no sólo considerando a familias, también a empresas o grupos de cualquier índole.

El árbol genealógico parece ser un gran ser vivo que intenta armonizarse a través de tal o cual descendiente. Más allá del tiempo, hay un “alma familiar” que busca su equilibrio: no es casual que el método haya sido creado por un teólogo, Bert Hellinger.

He tenido la oportunidad de presenciar varias veces este método, y se llega a un nivel de profundidad casi insólito. Las revelaciones son llamativas. Es imposible no tenerlas en cuenta. Luego, habrá que saber procesarlas; la orientación profesional puede hacer la diferencia.

Por Darío Bermúdez

Manager de contenidos. Escritor, documentalista, y director de colecciones de libros holísticos. Desde hace 25 años se dedica a la apertura de conciencia. Mail: dario@bermudez.com

¿QUIERES SABER MÁS SOBRE ESTE TEMA?
“Constelaciones familiares”, de Laura Jazmín Gulí, Editorial Kier.